La pregunta que más nos hacen es "¿para cuántos kilómetros es la máquina?". Es una pregunta válida, pero no es la que define si su cerca va a funcionar.
Una de las consultas que más recibimos a diario aquí en Interpack es: "¿Para cuántos kilómetros es la maquinita?" (o el panel, o el energizador…). Y en realidad es una pregunta que siempre me ha llamado la atención.
He llegado a la conclusión de que, al preguntar por los kilómetros de alcance, el cliente busca formarse una idea de cuánta potencia tiene una máquina. Es muy válido, pero no es lo más importante. Esos kilómetros son el alcance que tiene para energizar alambre dentro de un rango máximo, comúnmente medido en hectáreas.
Existe también el amperaje, pero de eso hablaremos en otro artículo más adelante.
Si nos devolvemos a nuestra infancia, cuando jugábamos con resorteras (o teníamos algún amigo con una), nos acordaremos de que estaba conformada por un palo en forma de Y, una liga, el cuero que sostiene lo que vayamos a tirar y la munición, que casi siempre era una piedra.
Para ponerla a funcionar bastaba con tirar de la liga y la piedra salía volando a cierta velocidad y distancia, dependiendo de la fuerza de impulso que se le diera.
Las fuerzas del impulsor son prácticamente lo mismo. La capacidad de enviar el choque eléctrico por el alambre (en impulsos, no es corriente continua) la determina el voltaje: eso funcionaría como la liga de la resortera. Y el golpe que recibe el animal —o lo que sea que toque— son los julios: equivalente a una piedra pequeña que causa un golpe leve, o una piedra grande que causa un golpe fuerte.
Podríamos tener una máquina de 15 mil voltios de 1 julio, como también podríamos tener una de 2 mil voltios de 6 julios. Las dos van a funcionar, pero para condiciones diferentes.
En términos prácticos, el julio es la fuerza que golpea al animal. Sin embargo, se pierde si golpea otras cosas, como las ramas o el pasto. Si tomamos el ejemplo de la máquina de 1 julio, es posible que se pierda por esas causas y que finalmente le llegue al animal tan leve que simplemente no sea suficiente para que la respete.
Si más bien utilizamos una máquina con 2 julios, es más probable que, a pesar de que haya elementos que interfieran en el camino (pasto, maleza o ramas que reduzcan el golpe), mantenga potencia de respaldo para llegarle al animal con un buen golpe. Ahí es donde va a respetar.
Si la "autopista" que es el tendido eléctrico la tenemos en mal estado —con pegas de nudos mal hechos, alambre herrumbrado, varillas de tierra obsoletas o mal instaladas— eso repercute directamente en el voltaje y lo reduce, igual que cuando hay que bajar la velocidad en una carretera en mal estado. Se traduce en un julio (leve o potente) que va muy lento o que, en el peor de los casos, no llega a su destino.
Por eso es importante asegurarnos de antemano cuál es el energizador que mejor nos funciona según las condiciones de nuestra finca (ubicación, estado de la maleza), el tipo de animal, el mantenimiento que le podamos dar al tendido y el estado en el que ya está.
Nuestro técnico le ayuda a escoger el energizador correcto según su terreno, su ganado y su tendido. Sin compromiso.